Islamabad-Al menos 46 insurgentes han muerto en una ofensiva del Ejército paquistaní en el distrito norteño de Dir que continuaba ayer y que ha llevado al grupo islamista que media en la pacificación del vecino valle de Swat a suspender las conversaciones con el Gobierno regional. «La operación va a continuar en Dir hasta que hayamos asegurado la zona», dijo a Efe un portavoz del Ejército. En la ofensiva participan tropas de Infantería con el apoyo de helicópteros. El Gobierno de la Provincia de la Frontera del Noroeste (NWFP) había ordenado a las fuerzas de la guardia de frontera desplegarse en el área después de que en las últimas semanas varias decenas de talibanes se adentrasen en Dir desde el valle de Swat. En esa región, las autoridades habían firmado un acuerdo de paz en febrero con la insurgencia que supone la aplicación de la «sharía» (ley islámica) en la división regional de Malakand, en la que se hallan todos esos distritos. El pacto fue respaldado por el Parlamento nacional y rubricado después por el presidente paquistaní, Asif Ali Zardari, pero el avance talibán hacia distritos vecinos a Swat como Buner (al sur), Shangla (este) y Dir (oeste) ha suscitado preocupación tanto entre la clase política paquistaní como entre la comunidad internacional. Los analistas consideran que la ofensiva en Dir, que llegó tras el envío de refuerzos militares también a Buner, es el preámbulo de una operación contra la insurgencia en Swat. Según fuentes del Servicio de Información paquistaní, en ese valle hay cerca de 2.500 talibanes armados, pero a pesar de los constantes sucesos violentos por el momento prevalece la tregua formal. La ofensiva de Dir ha llevado al grupo islamista Movimiento para el Refuerzo de la Ley Islámica a suspender las conversaciones con las autoridades mientras duren los ataques. Esta decisión es importante porque el líder del grupo, el clérigo radical Sufi Mohamed, es el artífice del pacto con los insurgentes. El Gobierno de Ali Zardari se encuentra bajo la doble presión de las potencias occidentales y de la opinión pública de su país que exige negociaciones con los talibanes. Ayer, el presidente paquistaní recibió al primer ministro británico, Gordon Brown, en viaje sorpresa, quien le exigió que retomara el control de la frontera con Afganistán. Previamente, Zardari aseguró a la prensa internacional que el armamento nuclear de su país «está seguro», a salvo de talibanes. Por: Nathalie Cano Guerrero
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